Tejados rellenos de tierra · 2006-11-18

Me costaba creerlo, por insólito y porque sólo encontré una referencia. J. E. GORDON, en Structures or Why things don’t fall down (Pelican Books, 1978, pp. 216–18) dice que el tejado de los templos estaba todo él relleno de una mezcla de grava y tierra, hasta alcanzar un peso de 3.000 toneladas (dibujo más abajo). Supone con toda naturalidad que era un aislante contra la lluvia. Pero semejante acarreo de tierra no puede tener la sola finalidad de aislar el templo de la lluvia; los tejados de las casas griegas estaban perfectamente impermeabilizados con vigas y tejas dispuestas según el uso habitual. Una interpretación más elaborada supone que “debemos deducir que esta decisión se tomaba sobre la base de principios morales o religiosos” (aquí). Se trata de una explicación obscura per obscuriora, que no aclara nada pero aparca el problema.

Damp clay and earth on the roof of Greek temple

Por mi parte, la única explicación que encuentro para esta aberración de la arquitectura templaria, una más, no es de carácter práctico, por supuesto, pero tampoco moral o religioso. Es de orden icónico, en consonancia con la hipótesis naval del origen de la arquitectura griega. Recuérdese: el templo griego pretende representar un barco volteado apoyado sobre muros de soporte.

En los barcos antiguos, como el documentado en el pecio de Ulu burun (s. XIV adC), la forma habitual de estibar la carga consistía en enterrarla en un lecho de arena. Por decirlo así, los marinos navegaban a bordo de una isla flotante. Si realmente el templo es un barco invertido, el tejado relleno de tierra representa esa masa de arena preñada de mercancías.

Podemos dar un paso más en la interpretación de la alegoría que constituye el templo griego. Los frontones este y oeste del templo son el resultado de seccionar el casco, con lo que dejarían a la vista la carga del barco. Lo que encontramos en los frontones son grupos escultóricos exentos. Por una vez podemos ser literales e interpretar que el barco representado en el templo transporta una carga de esculturas de dioses, sean de mármol o de bronce.

La riqueza se acumulaba, en época premonetaria, en forma de objetos de lujo, en ocasiones esculturas o ἀγάλματα. El propio Partenón toma su nombre del conjunto de esculturas de doncellas, πάρθενος, que se guardaban en el opistódomo del templo, y los tesoros de los santuarios panhelénicos exhibían de esta misma forma la riqueza de las ciudades oferentes. Los mismos templos no eran sino recipientes en los que se mostraba la estatua de un dios de factura, a menudo, carísima, como las estatuas criselefantinas creadas por Fidias.

Así que un barco espléndido cargado de estatuas divinas pudo haber sido para los griegos la imagen más acabada de la abundancia, a la vez que el medio más espectacular de hacer visible ante la comunidad la bondad de un sistema político.

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